Señales y tendencias: mirando el escenario cultural-tecnológico del 2014

Panel señalesYerka Yukich,   @yerkay  y  Mario Boada,  @mboada
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Desde el observatorio de Studio1.cl  seguimos muy de cerca las señales y tendencias que marcan el inicio de un nuevo ciclo en la sociedad tecnologizada e hiperconectada del siglo XXI.

Destacamos una primera capa de transformación social donde el énfasis tecnológico no está en lo digital, sino en la apropiación y adopción cultural de nuevos modos de relacionarse, de trabajar, de aprender y de  entretenerse.  Una transformación visible en el hogar, en los colegios, empresas, universidades y, por supuesto,  a nivel institucional y de gestión del gobierno a nivel comunal, regional y nacional.

Las estadísticas de la industria tecnológica del hardware confirman que  estamos pasando de la era de la computación personal estacionaria, con los PC como dispositivos predominantes, a una nueva fase de la computación personal móvil, con los smartphones y tablets, como equipos de uso preferente por la población.
En América Latina, según cifras de e-Marketer, hay más de 600 millones de conexiones móviles activas a Internet. Una mirada cotidiana hoy en el escenario del transporte público, por ejemplo,  da cuenta de estos nuevos ciudadanos (y consumidores) conectados que se informan, se entretienen y conversan a través de sus equipos móviles personales. Son parte de la nueva sociedad saturada de información pero ávida de conocimiento que tenga valor y sentido para la vida diaria.

En el ámbito del trabajo, ya hay consenso entre los expertos que pasamos de una definición con raíces y enfoque muy tecnológico, resumido en el concepto de “tele-trabajo”, hacia una nueva concepción, más amplia, denominada “plasticidad laboral”. Esta nueva perspectiva incorpora en el análisis todas las variables de flexibilidad que permiten diversas opciones de organización y desempeño laboral. El lugar de trabajo, tradicionalmente limitado a oficinas, se expande hoy a fórmulas, diseños y arquitecturas que van desde la informalidad de una café, pasando por las opciones colaborativas de los “co-working spaces” hasta las diferentes variaciones del “mobile worker”, que empaca todas las herramientas tecnológicas de una oficina en una pequeña mochila high-tech.

En el ámbito de la publicidad y del marketing, las olas de cambio y las corrientes cruzadas están provocando ajustes y transformaciones en una industria que lleva varias décadas de evolución relativamente ordenada y sin mayores sobresaltos. Las grandes agencias de comunicaciones ven el surgimiento de nuevas compañías genéticamente puras con un “ADN digital” y con destrezas propias para navegar en un océano online.

En las grandes empresas ya se incuba una nueva definición de funciones,  cargos y estrategias asociadas a la comunicación corporativa integrada. Las otrora resueltas fronteras entre publicidad, marketing, relaciones públicas y responsabilidad social empresarial  viven hoy una relación simbiótica que, entre otras cosas, abre disputas por cuotas de presupuesto y por prioridades en las decisiones de políticas y campañas en torno a la imagen institucional.

En la relación entre las empresas y marcas con sus respectivos públicos y clientes se masifica una progresiva adopción de las redes sociales como parte de los canales de comunicación y de relacionamiento.  Del tradicional tráfico dirigido al sitio web oficial estamos pasando a la vinculación permanente (atención sostenida) con referentes, clientes y grupos de interés que forman parte de comunidades muy activas y participantes con líderes naturales conocidos como “influenciadores”.

De igual forma, aumenta el ritmo en la generación de contenidos propios con sello, marca y estilo institucional y empresarial. La ruta va desde los modelos tradicionales de publicación, a modelos de interacción más dinámicos, más personalizados y más fidelizados. El tránsito cada vez más reconocido del marketing tradicional al marketing de contenidos, con mensajes y aportes significativos de las marcas para reforzar su identidad y consolidar la lealtad de los  consumidores.

El cambio de la televisión con programas diseñados para consumo masivo en horarios establecidos  y en ciclos muy estructurados da paso ahora a la televisión que en realidad es “web-visión” porque se ve en Internet, en horarios que el público decide y en ciclos de programación a la carta. Ya no es necesario seguir las directrices de las grandes cadenas televisivas con Comités de Programación, tan característicos del siglo XX. La pantalla madre conocida como TV, se transforma en diferentes pantallas, de distintos tamaños y de diferentes características, que dan forma a una naciente industria de contenidos que fluyen por distintos medios, en todo horario y sujetos a los siempre cambiantes estados de atención de audiencias efímeras.

La revolución digital que empezamos a vivir a comienzos de los años 80 con los primeros computadores personales cumple un ciclo con cambios de forma y de fondo. Empezamos a ver una implosión cultural-tecnológica que afecta notoriamente el statu quo de instituciones productivas, educacionales y de gobierno, para no mencionar con más detalle el impacto mucho más visible en el mundo de la entretención y de la comunicación.

El nuevo entorno de esta década lo resumió una investigación reciente de IBM que destaca innovaciones que están alterando el modo en que la gente vive, trabaja y se relaciona. El panorama tecnológico cambia con la creciente disponibilidad de datos permanentemente almacenados en Internet, en lo que se conoce como “cloud computing”. Por otra parte, se nos viene una avalancha de información que están entregando los dispositivos y aparatos conectados en tiempo real en los servicios públicos, en las autopistas, en los centros médicos, en la policía, en los bancos, en los supermercados, en las municipalidades, y en todo lugar donde exista un computador, o un sensor o un chip de miniatura encendido y conectado. El fenómeno llamado “Big Data” generará una demanda de profesionales y  especialistas para procesar y utilizar de manera productiva toneladas de información dispersa y compleja.

Este año 2014 marca un interesante pundo de quiebre para ver tendencias, como las mencionadas, que confirman un escenario tan apasionante como desafiante.

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