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El cuento del lobo

La TerceraLa frustración ha llevado a muchos a ejercer  una presión directa y sin intermediarios hacia quienes toman las decisiones. Pero esa dinámica debilita a los grupos que reclaman ajustándose a la institucionalidad.

Jorge Navarrete
Columna publicada en Diario La Tercera
Domingo 19 de enero, 2014

MAS temprano que tarde, era evidente que la frustración y rabia acumuladas se traducirían en manifestaciones públicas de personas o comunidades que, acorraladas por la angustia y la desesperanza, terminarían por comprender que una forma más frontal y efectiva de resolver sus problemas consistía en dudar de la razonabilidad y sentido de urgencia de sus representantes y autoridades, ejerciendo ahora una presión directa y sin intermediarios hacia quienes finalmente deben tomar las decisiones.

Fue así que durante estos años se han multiplicado los focos de conflicto social; y quizás lo más sorprendente es cómo la visibilidad de estas legítimas manifestaciones ha generado señales muy equívocas en su relación con la autoridad política, la clase dirigente y la opinión pública.

La primera de ellas tiene que ver con la “lógica de la indiferencia”. Fueron demasiadas las ocasiones en que se menospreciaron los síntomas públicos de este malestar, dejando que los abusos se prolongaran y la rabia se acumulara. Cuando justamente a consecuencia de lo anterior se verificaban los primeros hechos de violencia, la segunda torpeza era recurrir al “instinto de la estigmatización” y la generalización, acusando de intransigencia a todo el movimiento social y criticando severamente que hubieran abandonado el camino del diálogo. Por último, y como si fuera poco, después de haber subvalorado la demanda y de haberla catalogado como ilegítima en sus medios, se termina por negociar en la mitad de un cuadro plagado de presiones y chantajes, dando paso al peor de los escenarios y paradojas, que consiste en dar la señal de que sólo se transa, la mayoría de las veces de manera exitosa, con quienes están dispuestos a llegar a las últimas consecuencias; es decir, “un diálogo de pistolas sobre la mesa”.

La otra cara de la moneda, justamente a resultas de todo lo anterior, es cómo dicha dinámica socava y debilita a los grupos sociales que, de manera organizada o espontánea, intentan reclamar por mejores condiciones de vida, ajustando dichas demandas al itinerario institucional o legal que colectivamente nos hemos dado. Piénsese, por ejemplo, en lo que hoy está ocurriendo en una parte significativa de los puertos del país. Independiente de la cuestión de fondo planteada, quién defiende y con qué argumentos a esa enorme porción de trabajadores que de verdad busca una salida razonable al conflicto, cuando a diario están siendo víctimas de presiones, amenazas y violencia por parte de sus propios compañeros y dirigentes. Dónde radica la fuerza de aquellos que se han restado a la destrucción de la propiedad pública y privada, que denuncian el matonaje de sus pares o que no están dispuestos a sabotear ilegalmente las operaciones de aquellas empresas donde han trabajado toda su vida.

La gran paradoja es que no se puede reivindicar el diálogo que otrora se rechazó o condenar la violencia que ayer se legitimó, salvo que, de manera conjunta, con coraje y de forma definitiva, acordemos mutuamente, vigilemos y sancionemos, que siempre será prioritario el diálogo para autoridades y empresarios, de la misma forma que se desatenderá cualquier demanda que se acompañe con el uso de la violencia y la flagrante infracción a la ley.

Una visión integrada de la comunicación estratégica para responder a las demandas y desafíos que plantea la transformación de las organizaciones del siglo XXI.

  1. MB post1El actual escenario global absorbe y refleja una ola de cambios tecnológicos simultáneos que impacta  el quehacer cotidiano de las comunicaciones en la sociedad.
  2. Durante las  dos últimas décadas hemos visto la explosión de información, la diversificación de medios de comunicación   y la segmentación personalizada en el consumo de contenidos, como nunca en la historia de la humanidad.
  3. Hoy somos testigos y actores de una transformación cultural-comunicacional que deja el fenómeno “digital” acotado a  un ámbito instrumental y operacional.
  4. La “alfabetización tecnológica” requerida hoy es mucho más que el manejo de hardware o de software.  Las habilidades y requerimientos profesionales del siglo XXI se concentran en una órbita vinculada al “humanware”, la perspectiva humanista de la innovación y la tecnología, con foco en el entendimiento y en la gestión con sentido,  para aportar al desarrollo integral en las organizaciones.
  5. La ola de cambios impacta en las estructuras y en el funcionamiento de las organizaciones y empresas de todo tipo y tamaño. Basta pensar en la transformación de las jerarquías que dan paso a las “redarquías”, con unidades funcionales más flexibles y más autónomas.
  6. La ola de cambios impacta en las disciplinas especializadas en comunicaciones: el marketing, el periodismo, las relaciones públicas, la publicidad y también en ámbitos como la responsabilidad social corporativa.
  7. La ola de cambios impacta en la educación, con una provocación permanente y creciente para que instituciones tradicionales, como las universidades, se adapten al nuevo escenario del mundo hiperconectado.
  8. En este entorno de desafíos y demandas estamos innovando en temas de fondo y forma con este Magíster en Comunicación Estratégica. Nos motiva la formación de una nueva generación de profesionales con una visión coherente y consistente, que aplica lo mejor de los modelos tradicionales de docencia e incorpora las ventajas de los nuevos paradigmas de aprendizaje en red.
  9. Hemos sintetizado nuestra propuesta académica como un puente de transición desde un modo de aprendizaje clásico de “estudio” a una modalidad transdisciplinaria, más interactiva, que hemos definido como “Studio”. De ahí el nombre de este blog.
  10. Queremos dar un giro hacia la multi-direccionalidad de la experiencia educativa y también hacia una relación más abierta y colaborativa entre alumnos, profesores y referentes de la industria de las comunicaciones.

¡Bienvenid@s!

Mario Boada
Director
Magíster en Comunicación Estratégica
Universidad San Sebastián- Chile
Twitter:    @mboada
Mail:  mario.boada@correo.uss.cl

 

 

 

Señales y tendencias: mirando el escenario cultural-tecnológico del 2014

Panel señalesYerka Yukich,   @yerkay  y  Mario Boada,  @mboada
Consultores Online

Desde el observatorio de Studio1.cl  seguimos muy de cerca las señales y tendencias que marcan el inicio de un nuevo ciclo en la sociedad tecnologizada e hiperconectada del siglo XXI.

Destacamos una primera capa de transformación social donde el énfasis tecnológico no está en lo digital, sino en la apropiación y adopción cultural de nuevos modos de relacionarse, de trabajar, de aprender y de  entretenerse.  Una transformación visible en el hogar, en los colegios, empresas, universidades y, por supuesto,  a nivel institucional y de gestión del gobierno a nivel comunal, regional y nacional.

Las estadísticas de la industria tecnológica del hardware confirman que  estamos pasando de la era de la computación personal estacionaria, con los PC como dispositivos predominantes, a una nueva fase de la computación personal móvil, con los smartphones y tablets, como equipos de uso preferente por la población.
En América Latina, según cifras de e-Marketer, hay más de 600 millones de conexiones móviles activas a Internet. Una mirada cotidiana hoy en el escenario del transporte público, por ejemplo,  da cuenta de estos nuevos ciudadanos (y consumidores) conectados que se informan, se entretienen y conversan a través de sus equipos móviles personales. Son parte de la nueva sociedad saturada de información pero ávida de conocimiento que tenga valor y sentido para la vida diaria.

En el ámbito del trabajo, ya hay consenso entre los expertos que pasamos de una definición con raíces y enfoque muy tecnológico, resumido en el concepto de “tele-trabajo”, hacia una nueva concepción, más amplia, denominada “plasticidad laboral”. Esta nueva perspectiva incorpora en el análisis todas las variables de flexibilidad que permiten diversas opciones de organización y desempeño laboral. El lugar de trabajo, tradicionalmente limitado a oficinas, se expande hoy a fórmulas, diseños y arquitecturas que van desde la informalidad de una café, pasando por las opciones colaborativas de los “co-working spaces” hasta las diferentes variaciones del “mobile worker”, que empaca todas las herramientas tecnológicas de una oficina en una pequeña mochila high-tech.

En el ámbito de la publicidad y del marketing, las olas de cambio y las corrientes cruzadas están provocando ajustes y transformaciones en una industria que lleva varias décadas de evolución relativamente ordenada y sin mayores sobresaltos. Las grandes agencias de comunicaciones ven el surgimiento de nuevas compañías genéticamente puras con un “ADN digital” y con destrezas propias para navegar en un océano online.

En las grandes empresas ya se incuba una nueva definición de funciones,  cargos y estrategias asociadas a la comunicación corporativa integrada. Las otrora resueltas fronteras entre publicidad, marketing, relaciones públicas y responsabilidad social empresarial  viven hoy una relación simbiótica que, entre otras cosas, abre disputas por cuotas de presupuesto y por prioridades en las decisiones de políticas y campañas en torno a la imagen institucional.

En la relación entre las empresas y marcas con sus respectivos públicos y clientes se masifica una progresiva adopción de las redes sociales como parte de los canales de comunicación y de relacionamiento.  Del tradicional tráfico dirigido al sitio web oficial estamos pasando a la vinculación permanente (atención sostenida) con referentes, clientes y grupos de interés que forman parte de comunidades muy activas y participantes con líderes naturales conocidos como “influenciadores”.

De igual forma, aumenta el ritmo en la generación de contenidos propios con sello, marca y estilo institucional y empresarial. La ruta va desde los modelos tradicionales de publicación, a modelos de interacción más dinámicos, más personalizados y más fidelizados. El tránsito cada vez más reconocido del marketing tradicional al marketing de contenidos, con mensajes y aportes significativos de las marcas para reforzar su identidad y consolidar la lealtad de los  consumidores.

El cambio de la televisión con programas diseñados para consumo masivo en horarios establecidos  y en ciclos muy estructurados da paso ahora a la televisión que en realidad es “web-visión” porque se ve en Internet, en horarios que el público decide y en ciclos de programación a la carta. Ya no es necesario seguir las directrices de las grandes cadenas televisivas con Comités de Programación, tan característicos del siglo XX. La pantalla madre conocida como TV, se transforma en diferentes pantallas, de distintos tamaños y de diferentes características, que dan forma a una naciente industria de contenidos que fluyen por distintos medios, en todo horario y sujetos a los siempre cambiantes estados de atención de audiencias efímeras.

La revolución digital que empezamos a vivir a comienzos de los años 80 con los primeros computadores personales cumple un ciclo con cambios de forma y de fondo. Empezamos a ver una implosión cultural-tecnológica que afecta notoriamente el statu quo de instituciones productivas, educacionales y de gobierno, para no mencionar con más detalle el impacto mucho más visible en el mundo de la entretención y de la comunicación.

El nuevo entorno de esta década lo resumió una investigación reciente de IBM que destaca innovaciones que están alterando el modo en que la gente vive, trabaja y se relaciona. El panorama tecnológico cambia con la creciente disponibilidad de datos permanentemente almacenados en Internet, en lo que se conoce como “cloud computing”. Por otra parte, se nos viene una avalancha de información que están entregando los dispositivos y aparatos conectados en tiempo real en los servicios públicos, en las autopistas, en los centros médicos, en la policía, en los bancos, en los supermercados, en las municipalidades, y en todo lugar donde exista un computador, o un sensor o un chip de miniatura encendido y conectado. El fenómeno llamado “Big Data” generará una demanda de profesionales y  especialistas para procesar y utilizar de manera productiva toneladas de información dispersa y compleja.

Este año 2014 marca un interesante pundo de quiebre para ver tendencias, como las mencionadas, que confirman un escenario tan apasionante como desafiante.